Comunicado del Ayuntamiento de Reinosa sobre los edificios de la Avenida Puente Carlos III y Torres Quevedo II

Ante la decisión de los vecinos de los edificios de la Avenida Puente Carlos III y Torres Quevedo II de solicitar ante el Juzgado de lo Contencioso Administrativo n º 2 la suspensión del acuerdo de demolición de los mismos adoptado por este Ayuntamiento con el fin de salvaguardar la seguridad ciudadana, la cual y debido al estado de deterioro que presentan se puede ver seriamente comprometida, tan solo afirmaremos que confiamos absolutamente en el buen criterio de jueces y tribunales, cuyas decisiones, como no puede ser de otra manera, acataremos y respetaremos. Porque ese ha sido siempre nuestro criterio. Si hay un principio que nos ha guiado en este proceso ha sido el de respetar escrupulosamente la ley. Ese, y el de proteger la seguridad y el bien común.

Ni hemos eludido ni vamos a eludir las responsabilidades que correspondan a este Ayuntamiento. Pero no es justo que los reinosanos asuman culpabilidades que no les pertenezcan, destinando una muy importante cuantía de los dineros de todos a reparar propiedades privadas. Así pues, que sea un organismo cualificado e imparcial el que dictamine una solución justa.

Verse en la tesitura de tener que desalojar tu casa porque esta supone un peligro potencial para ti y tus convecinos es muy duro. Pero también les aseguramos que es muy penoso tomar una resolución de desalojo. Las opiniones de técnicos municipales y externos, expertos en la materia, han sido contundentes en ese sentido. Y cuando la integridad física de los ciudadanos está en juego, ahí somos y seremos inflexibles.

En todo momento el Equipo de Gobierno ha puesto los medios que tenía a su alcance para dar con una solución que fuera lo menos gravosa posible para los propietarios de los edificios. No se ha querido tomar una decisión de forma unilateral, por lo que se les ha dado la oportunidad de que decidieran qué hacer con sus inmuebles. Pero hemos de decir que nunca ha llegado a este Ayuntamiento un proyecto para la reparación de los mismos.

Al contrario de lo que determinados ámbitos están intentando hacer creer al resto de los reinosanos con el objetivo de dispersar la atención de lo realmente importante: la seguridad de las personas, este Ayuntamiento se ha implicado desde el minuto uno en la resolución de esta lamentable situación. Se ha visitado las casas afectadas, se ha puesto en contacto a los vecinos con profesionales tanto del Consistorio como externos y se ha sufragado y encargado 3 informes a profesionales solventes de prestigio que se han entregado y compartido con los residentes en las casas aludidas. Siempre han estado, están y estarán a disposición de cualquier reinosano que los solicite. ¿Hay alguien que pueda decir que se le ha negado esta documentación? ¿Lo hay?

El primero de los informes se centró en estudiar el terreno. No arrojó ninguna evidencia sobre el origen ni apreció que la causa de los desperfectos de los edificios estuviera en unas obras realizadas por el Consistorio y que, al contrario de lo que estiman los vecinos, se remontarían a principios de los años 90.

El segundo de los informes, que estudió las redes municipales de saneamiento y abastecimiento y que realizó la empresa Aqualia, concluyó que estas funcionaban correctamente y que no había fugas que pudieran haber provocado una erosión en el terreno.

Y el tercero de los informes, el estructural, encargado a una empresa de reconocido prestigio con el fin de analizar la seguridad de los inmuebles, sus habitantes así como de viandantes y peatones de la vía pública, aconsejaba su desalojo.

Asi pues, con estos informes en la mano, ¿de verdad hay quien crea que este Ayuntamiento ha actuado de mala fe? Se decretó el desalojo y, finalmente y tras esperar un plazo, creemos que bastante razonable, y no recibir un proyecto de consolidación y reparación de las viviendas, se ha debido solicitar un plan de derribo, tal y como nos aconsejaban los técnicos. En estos momentos, la decisión sobre esta resolución municipal está en manos de los jueces.

Esperaremos, pues, su dictamen siempre desde la tranquilidad que nos ofrece el saber que en todo momento hemos procurado actuar con honestidad, transparencia y limpieza.